| Alejandro Severo (208-235) | Enlace a Wikipedia |
Alexandro Severo se erige como una figura singular en la transición entre el imperio clásico idealizado y los turbulentos años que precedieron al colapso militar romano. Gobernante pacífico durante un periodo marcado por amenazas externas, su reinado marca el fin de lo que los historiadores denominan gobierno civil del Imperio Romano.
A diferencia de sus predecesores más conocidos en numismática antigua como Marco Aurelio o Commodo, Alejandro representó un esfuerzo consciente por restaurar el orden jurídico y senatorial. Aunque ascendió al trono siendo apenas un adolescente bajo la tutela materna de Mamea y Julia Mesa, su legado se cimentó en valores opuestos a los del siglo anterior: respetuoso hacia los cristianos y enemigo de las guerras innecesarias.
Sin embargo, esta filosofía pacifista chocado con la realidad militar imperante. Los legiones no deseaban el emperador filósofo; querían un caudillo que llevara el escudo y defendiera a sangre y fuego al Estado contra los bárbaros germánicos en las fronteras del norte. Este conflicto de valores es crucial para comprender el abrupto final violento de su reinado, consumando la llamada crisis del siglo III.
Durante su vida y los primeros años siguientes a su muerte en Mogontiacum (Mainz), Roma emitió acuñaciones oficiales bajo sus efigies. Las monedas de Alejandro son ricas testimonios históricos, reflejando una evolución estética notable: el retrato pasa del idealismo severano anterior hacia formas más naturalesistas y abiertas.
Frecuentemente aparece junto a su madre Mamea en el reverso, reforzando la legitimidad dinástica tras años de regencia femenina. Tras su asesinato por un motín militar impulsado por Maximino Tracio (Daca), se produjeron acuñaciones falsas o usurpatorias intentando borrar la figura del emperador pacifista.
Por qué valorar una moneda de Alejandro Severo? La belleza artística está presente, pero lo realmente valioso es el contexto. Representa un "último suspiro" antes que Roma cayera totalmente en manos del militarismo puro y la hiperinflación.
Coleccionar este periodo es adentrarse en el punto exacto donde terminó lo que era Roma y comenzó una nueva Edad Media europea. Es un tesoro educativo, ofreciendo al aficionado la oportunidad de sostener la historia final antes del caos absoluto, haciendo honor a su condición única como "Filósofo" emperador entre soldados.