| Juan II de Francia(1319-1364) | Enlace a Wikipedia |
Juan el Bueno se consolidó como una figura central en la historia medieval europea al convertirse en un símbolo de resistencia frente a las aspiraciones inglesas durante los primeros años de la Guerra de Cien Años. Como segundo monarca de la Casa de Valois, su reinado marcó la transición entre una realeza basada puramente en el feudo feudal y el concepto incipiente del Estado nación moderno, un periodo donde la autoridad central se veía constantemente desafiada por nobles rebeldes como los normandos.
Durante su mandato y en años posteriores a su cautiverio inglés bajo el Tratado de Brétigny, las autoridades reales emitieron moneda exclusivamente desde reinos bajo soberanía francesa. Los principales talleres fueron los establecidos en Tours, París y Burdeos, donde se acuñaron piezas de oro (florines) y plata denominadas como deniers o écus.
No obstante, el contexto bélico afectó la producción habitualmente; mientras él estuvo cautivo entre 1356 y 1360, la crisis económica nacional impulsada por los enormes rescatas monetarios a Eduardo III alteró temporalmente el flujo de capital. Las piezas que circulaban tras su liberación muestran marcas distintivas que atestiguan la recuperación del realismo soberano frente al desastre financiero provocado en batalla.
Aunque las medallas y retratos modernos son más comunes hoy, este rey medieval se representa principalmente a través de su símbolo heráldico: la flor de lis. Los coleccionistas estudian estas emisiones porque el reverso suele portar el nombre del emisor en latín o francés arcaico junto al blasón real, permitiendo datar las piezas con precisión respecto a los tratados firmados.
Coleccionar estas monedas permite al aficionado sostener un fragmento tangible del poder real durante una crisis donde la moneda misma actuaba como arma de presión diplomática y pago de rescatos a Inglaterra. Las piezas con mayor relevancia histórica son aquellas acuñadas tras 1360, cuando Juan recuperó el control político total.